Fotografía ICM 

La fotografía de "ICM" (Intentional Camera Movement, por sus siglas en inglés) es una forma única y creativa de capturar la realidad en un lienzo visual abstracto. A través del movimiento deliberado de la cámara durante la exposición, se transforman los elementos estáticos en una sinfonía de formas, colores y texturas en constante cambio.

En la fotografía ICM, el obturador se convierte en un pincel, y el fotógrafo en un pintor. Al deslizar, girar o mover la cámara en patrones específicos, se difuminan los contornos y se mezclan los colores, creando una atmósfera etérea y evocadora. La imagen resultante es una interpretación subjetiva de la realidad, una manifestación visual de la energía y el movimiento que a menudo pasan desapercibidos en nuestra percepción cotidiana.

Esta técnica desafía las convenciones fotográficas tradicionales al abrazar la imperfección y la sorpresa. Cada toma es única y conlleva una dosis de incertidumbre, lo que hace que la creatividad fluya libremente. La fotografía ICM requiere una combinación de intuición y experimentación, ya que el resultado final a menudo es impredecible y sorprendente.

En resumen, la fotografía de ICM es una ventana hacia la expresión artística sin restricciones. A través del movimiento consciente de la cámara, se logra capturar la esencia misma del cambio y la fluidez en un mundo aparentemente estático, invitando a los espectadores a explorar la belleza en la ambigüedad y a encontrar significado en las formas en constante evolución.

 
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